jueves, 4 de diciembre de 2008

La calle

11/11/2007

La calle estaba tan desierta y tranquila como podría estarlo, nadie hubiera sospechado los escalofriantres actos que acababan de suceder. Todo estaba tranquilo como esperando el nuevo día para retomar las rutinas diarias: los viejos paseando, las mujeres que van al mercado y todas sus vidas anodinas regidas por unas tradiciones apolilladas y desvaídas; pero las ventanas lo habían visto todo, las paredes de las casa lo habían oído, los adoquines habían sentido los pasos entusiasmados de las dos jovencitas que al abrigo de la noche se besaron con pasión; entregándose al pecado sin pensarlo demasiado y, como las brujas, bailaron felices bajo la luna llena hasta que el este se pinto de blanco para el amanecer. Poco despues el panadero bajó con su carro por los mismos adoquines como llevaba haciendolo durante toda su vida, nadie notó nada......

2 comentarios:

ay Carmela! dijo...

la luz de la luna tiene el mágico don de sacar todo lo que hay dentro de cada persona......no sólo de los licántropos
Bs

pipilotti busca knock dijo...

Momentos cómplices con todo un escenario.
Y el escenario, gracias a Dios, no habla, sólo da color.

A cuantas paredes, muros, arcos, árboles, pc's, bancos han hecho uds testigos de momentos así??? Confiesen!!!

Bsin